Dido se había instalado en la casa con Elena, Teo seguía en la casa de los guardaespaldas, su novia lo visitaba todos los días por la tarde, hacían juntos los trabajos de la universidad, Elena los veía por la ventana, casi siempre se sentaban en la mesa del jardín.
Le llamaba la atención que jamás veía alguna interacción entre ellos, que fuera más allá, nunca se abrazaban o daban un beso, con un novio como Teo ella no lo dejaría ni un solo momento, le tendría las manos encima todo el tiempo, se