Cuando estaba parado justo al lado de ella sintió que toco su hombro, entonces fue que escucho una voz conocida.
—Tranquila, hermosa, no voy a hacerte daño, nunca lo haría.
En ese momento alzó la vista, el hombre se había quitado el antifaz dejando al descubierto su rostro.
—Tuuu, ¿Por qué me haces esto? No puedes hacerlo Lucas.
—Shhh al fin podremos estar juntos, si me aceptas y te portas bien conmigo, no haré daño a tus hijos, pero si llegas a rechazarme acabaré con ellos, si es que solo así