La perversa mujer sonrió ante aquella idea, Dido le había contado que había llevado a Ana a la mansión Dubedetti, le parecía una mujer muy bella, así que buscaría la manera de hacer que sin saberlo, Dido la ayudara a cumplir su plan, de todas maneras por ser hombre, el castigo no sería tan duro para él, como para ella.
Mario tendría que ser muy listo para poder mantener a su familia a salvo, conocía muy bien a Elena, sabía lo que la caprichosa mujer era capaz de hacer.
En la isla, Eva y Alondra