Julio insistía en seguir adelante con la boda, ya tenían todo preparado, no tenía caso suspenderla, seguía su relación con Eva, la astuta mujer esperaba el momento ideal para revelar su embarazo.
Los abogados de Ana y los de Antón, no lograban ponerse de acuerdo, llevarían a juicio el caso, Mondragón estaba confiado, pues tenía muchas amistades con gran poder, mientras tanto, Ana no había podido acercarse a sus hijos.
La boda sería en unos cuantos días, Ana hacía las últimas pruebas del vestido