Al otro día por fin pudo reunirse con ellos, no recordaban el nombre de la chica ni el de su padre, pero podrían llevarlo a la casa donde les había sido entregada.
Estaba decidido a saber sobre ella, así que siguió a los dos hombres hasta la casa donde les fue entregada, después de unos minutos se detuvieron frente a una gran mansión, creyó que esos hombres se habían equivocado, era imposible que se tratara de esa casa.
—¿Están seguros de que es aquí?
—Absolutamente, señor, el padre de la chica