A la mañana siguiente partí sin despedirme de Melissa, al subirme al avión estaba agotado, tanto mentalmente como físicamente, después de nuestra sesión de sexo no había podido dormir, me la había pasado toda la noche pensando en miles de cosas mientras observaba a Melissa dormir profundamente.
Cerré mis ojos intentados, no pensar de nuevo, necesitaba un respiro de Melissa, conté los segundos que se convirtieron en minutos hasta que finalmente me rendí, al parecer iba a seguir unas cuantas hor