5 de diciembre. Mañana.
Breckenridge
Mackenzie Hale
Miro la tira delgada en mis manos y todo el cuerpo me tiembla. Las dos líneas rosas hacen que un sollozo fuerte salga de mí.
—¿Y bien?
Levanto la cabeza cuando escucho la voz de Clara, que se asoma por la puerta del baño.
En cuanto me ve la cara, sonríe con algo de condescendencia. Abre del todo la puerta y se me acerca. No tengo ni que pedirle nada, ella al instante me abraza. Y yo me rompo.
No sé por qué lloro.
Por estar embarazada del hombr