5 de diciembre. Mañana.
Breckenridge
Killiam Draven
Tener a Mackenzie en mis brazos es como sentirme de nuevo en mi lugar seguro. La beso con todo este deseo que arde en mí, pero no como algo sexual, es físico. Mi necesidad de ella, de su compañía, de su amor, de su confianza, es abrumadora y me alivia que al fin pueda tenerla de regreso.
Me río un poco cuando escucho la algarabía a nuestro alrededor. Estoy concentrado en mi esposa, pero sigo siendo consciente de lo que nos rodea. Y eso es, tod