Capítulo 25.
Camino en silencio por un pasillo oscuro. Uno de los chicos está tras de mí y el otro delante guiándome por dónde debo ir. Escucho música electrónica retumbar en el piso inferior.
No puedo creer que aún tengan ánimo para hacer fiestas. El chico de la hermandad me guía hacia el comedor. Abre la puerta y la escena delante de mi...
Dios no se ni que pensar.
Hay una mesa larga y elegante. La luz está apagada. Hay una chimenea que ilumina el lugar al igual que las velas sobre la mesa. Sobre esta ha