— ¡Basta, ya basta! — Conociendo el riesgo de lo que implicaba su acción imprudente lo agarró del brazo y de alguna manera logró quitarle el arma en medio de la confusión. — ¡Deja de comportarte como un salvaje!
Kate aventó lejos el arma de Harvey y corrió hacia el malogrado Aspen.
— ¿Estás bien? Santos cielos lo siento tanto... — Ella intentó tocar uno de los moretones en su rostro, pero Aspen reaccionó con un alarido de dolor. — ¡Lo siento!
El corazón dentro de su pecho late rápido, tan rápido que se siente como un sueño el ver a Aspen escupir sangre y seguir en pie.
— ¡Eres un bestia, Harvey! ¡Él no hizo nada malo, solo intentó defenderme! — Kate expresó su enojo hacia él con el ceño fruncido.
Pero eso hace enojar muco a Harvey, quien de por sí ya estaba bastante cabreado de ver a Kate defendiendo a un completo desconocido.
— Sube al auto, Kate. — Es lo que termina diciendo al final. — Deja esa estupidez de lado y vámonos.