La cabeza me daba mil vueltas y para colmo, tenía migraña, como si tuviera ahí a alguien martillando.
Escuché a Bradox hablar por teléfono en árabe, ahora ya tenía claro por qué lo hablaba tan bien.
Lo observé desde la cama, llevaba puestos tan solo un bóxer y así, con el pelo alborotado, estaba de lo más sexy. Me miró desde donde estaba y me hizo un guiño, además de una señal para que me levantara y fuera hasta él, le hice un gesto en negación, deseando ir al baño y me di cuenta de que est