Salimos del hotel y noté cómo el sol cada vez brillaba con una intencidad agobiante.
Un coche nos esperaba en la puerta y nos montamos en el asiento de atrás, no tenía ni idea de dónde iba, pero de todas formas como no conocía nada de allí tampoco es que me importara, así que prefería sorprenderme.
Miraba por la ventanilla y me gustaba ver las gentes, sus casas, sus puestos, tiendas, era todo tan diferente que me llamaba la atención, iba embobada mirando para todas partes.
—No me haces ni ca