Millie estaba aterrada pero intentó hacer memoria y se remontó a esa mañana en la que se había ausentado a clases en el instituto. Por aquel entonces, ella salía con Kevin, el capitán del equipo de baloncesto, y se encontraban en un rincón de la cocina besándose mientras el pequeño Brady, —quien también había faltado a clase porque estaba enfermo— los espiaba desde las sombras. Millie lo había visto de reojo y con una sonrisa pícara, cogió la mano de su novio y se la colocó sobre sus pechos. L