Mundo ficciónIniciar sesiónCuando llegaron a la prisión que se encontraba a unos cuarenta y cinco minutos fuera de la ciudad de Milán, Ángel pidió a Luna que se quedara en el auto y entró solo a ver a Óscar. El lugar era deprimente, tanto como se puede esperar de un lugar así, mientras caminaba Ángel imaginaba cuantas veces estuvo a punto de terminar en un lugar así, dentro de una celda de dos por dos metros, con barrotes y esperando a que la vida se le escurriera entre las manos.
Tomó un tiempo, pero luego de







