A medida que la llamada entre Ángel y Fernando avanzaba, el Capo no podía dejar de pensar en la semejante locura que estaba escuchando. Ángel había dejado de lado cualquier tipo de sensatez y con lo que había planeado era o todo o nada, todas las apuestas estaban en la única alternativa de que esa misma noche terminara a su conveniencia.
Fernando tenía su propio punto de vista, por un lado, de salir mal, todo aquello lo perjudicaría a él también. Sin embargo no podía evitar que se le dibujara