Amira.
Seguimos paseando por la plaza pero esta ves es de forma diferente ya que estamos siendo custodiado por un grupo de soldados que alejan a las personas a nuestro paso, miro de reojo las tiendas a nuestro alrededor y hay muchas a las que quiero entrar pero no puedo descuidar a Dina con ese manos alegres, no sé cual es su empeño a querer tocarla antes del matrimonio, miro entre las personas una niña con una canasta llenas de flores intentando venderlas pero es ignorada por los adultos, sus