Amira.
Me apresuró a llegar a mi habitación donde despido a las sirvientas con un ademán y cuando por fin estoy sola dejo que mis emociones se desborden, me quito el velo de un tirón y me cubro la boca con la mano para que nadie me escuche, como se atreve Edward a declararse de esa manera tan directa y sin formalidad, hizo que mi corazón latiera tan rápido que sentía que se me saldría del pecho incluso, hizo que me sudaron las manos y me temblarán las piernas, voy a la ventana del balcón y mir