Mundo ficciónIniciar sesión—Me tocas un pelito y juro que mueres —murmuró el omega castaño como pudo, dejando que el alfa se sentara
Stephen se quedó observando el rostro enrojecido de su omega, tan lindo y apapachable, pensó
—Tal vez... Tal vez puedes darme mimos, pero solo un poquito —no supo de donde dijo eso, pero no se arrepentía del todo, él de verdad necesitaba, aunque sea un leve toque del alfa co







