Capítulo 17: Ojos de ángel
La sala era amplia y elegante, decorada con un lujo que no dejaba espacio a la modestia. Las paredes estaban cubiertas con papel tapiz de tonos dorados, y sobre ellas colgaban cuadros de paisajes clásicos enmarcados con molduras de madera oscura. Un gran candelabro de cristal dominaba el techo, proyectando su luz cálida sobre un mobiliario de terciopelo y madera tallada. El aire olía ligeramente a jazmín, proveniente de un difusor de aromas colocado en una mesa de mármol, junto a una tetera de p