DEBBY
La estancia principal de la casa de Bryce tiene un aire solemne, casi demasiado. La luz entra por los ventanales altos, dibujando líneas claras en el suelo de madera oscura. El silencio pesa. América me dejó aquí hace unos minutos con el botiquín de emergencia y una mirada que decía más de lo que debería. Luego se fue, con su andar rápido, dejándome sola con Sebastián.
Estoy frente a él, sentada en la mesa baja, mientras le limpio una herida en el pómulo. Su expresión es dura, el ceño lo