NARRADOR OMNISCIENTE
Sebastián recorrió con la mirada el interior de la joyería. Era un espacio amplio, iluminado por una luz blanca y fría que hacía brillar los diamantes como estrellas atrapadas en vitrinas de cristal. El aire olía a perfume caro y cuero, y un suave murmullo de conversaciones apagadas flotaba en el ambiente. Sus ojos, atentos y serenos, escudriñaban cada pieza con una meticulosidad calculada. Frente a él, una joven dependienta de cabello rubio recogido en un moño perfecto se