DEBBY
—Detente —logré articular.
Empujo su pecho con ambas manos; sin embargo, no me suelta. Su agarre es duro, sólido, rodeando mi cintura como nunca lo ha hecho. Desde que nos conocimos, él siempre dijo que odiaba el contacto físico si no lo pedía, y ahora… esto.
Mi pecho sube y baja debido al subidón de adrenalina que recorre mi torrente sanguíneo. Levanto la mirada y me encuentro con los ojos más verdes y gélidos que he visto en la vida. Como ya era de esperarse, no encuentro emoción al