70. Mis intenciones contigo
Sara Sandoval
Ernesto se dejó caer sobre la cama con ese suspiro largo y denso que siempre soltaba cuando se sentía sobrecargado. Aflojándose la corbata con movimientos impacientes, me lanzó una mirada y palmeó sus piernas, como un llamado silencioso que yo no tardé en obedecer.
Me acomodé sobre su regazo, justo sobre su pelvis, sintiendo el calor que su cuerpo irradiaba incluso a través de la ropa. Sus manos se aferraron a mis caderas con firmeza, como si necesitara sentirme real entre todo lo