67. Un auto demasiado costoso
Marisol López
Bajamos en silencio.
Karla caminaba a mi lado, emocionada, y Ciro se mantenía unos pasos detrás, más serio de lo habitual. El ascensor descendía lento, como si el universo quisiera darme unos segundos más para procesar lo que acababa de pasar. ¿Una llave de auto? ¿De verdad Erik había hecho eso?
Cuando las puertas del elevador se abrieron al estacionamiento del edificio, sentí que el corazón se me detenía por un segundo.
Ahí estaba.
En el primer cajón, justo frente a nosotras, un