Ava se queda paralizada.
El aire parece salir de sus pulmones de una sola vez. El corazón se acelera. Sus ojos se abren, confundidos, asustados, y se fijan en Hector, como si le exigieran una explicación inmediata.
Pero Hector no dice una sola palabra, solo observa a James entrar con calma, vestido con un blazer claro, mientras exhala una expresión arrogante. Sus ojos brillan al ver a Ava allí; viva, real, justo frente a él.
—Como lo acordado… —dice Hector, levantándose y caminando hacia James,