Al verla llorar como una niña herida, James pone los ojos en blanco, impaciente. La escena le incomoda, no por remordimiento, sino por irritación. Para él, aquello debía terminar allí, de una vez por todas.
Ava ya había sobrevivido una vez… pero ahora, estaba decidido: haría lo que fuera necesario para asegurarse de que ella nunca más regresara del «mundo de los muertos».
—Basta, Ava —gruñe con frialdad. —Realmente no quería tener que llegar a este punto otra vez.
Da un paso al frente, con dure