Después de darle todas las instrucciones a Charlotte, Ava camina hasta el espejo y se observa por completo, viendo el resultado de su arreglo. Acomoda su cabello, da un paso hacia atrás y encara su reflejo como si buscara algo fuera de lugar; sin embargo, por más que no le gustara admitirlo: estaba impecable.
Poco después, la puerta de la habitación se abre. Doris entra con una sonrisa y un ramo en las manos.
—Mira lo que Hector mandó entregar —dice, acercándose con cuidado.
El ramo era delicad