—No tienes que tener miedo, Ava —murmura él. —Al fin y al cabo, necesitas conocer a tu futuro marido.
El corazón de ella golpea con fuerza en el pecho, esparciendo un calor incómodo por todo su cuerpo.
—Te estás aprovechando —susurra, con la respiración agitada, intentando mantener la cabeza en alto.
Sonriendo de lado, él toma la iniciativa y toca su cintura fina.
—Solo te estoy recordando quién serás pronto —responde, clavando los dedos en su piel. —Además de los beneficios financieros que ten