Mundo ficciónIniciar sesiónVer a Ava de pie frente a la puerta del cuarto hace que Doris se quede estática, sin saber qué hacer.
Doris no sabe desde cuándo ella estaba allí ni cuánto escuchó de aquella conversación.
Como si no bastara esa preocupación, Doris mira el rostro de Hector y ve la mirada sombría que él le lanza, demostrando que no está nada satisfecho con lo que acaba de suceder.
Con la intención de manejar la situación, Doris camina hasta donde está Ava y le toca el hombro.
—¡Señorita! No puede levantarse de la cama sin ayuda —dice ella, con la voz temblorosa. —Sus heridas aún están cicatrizando.
Ignorando las palabras de Doris, Ava camina con dificultad en dirección a Hector, que la encara con una mirada indescifrable.
—¿Lo que ella dijo es verdad, Hector? —insiste Ava, acercándose a él. —¿Perdí un bebé en ese accidente?
—Cálmate —pide él. —No creo que sea un buen momento para hablar de eso.
—¿Cómo que no? —indaga Ava, con la voz más firme. —Aunque no recuerde nada, tengo derecho a saber todo lo que me pasó —exclama.
Respirando hondo, Hector cierra los ojos por unos segundos, intentando no perder la paciencia. No le gusta la forma en que ella grita, como si fuera dueña de la razón.
—Vuelve a la cama, Ava —ordena. —Luego hablaremos.
—No quiero hablar después —rebate. —¡Quiero que me digas la verdad ahora mismo!
Ignorándola, Hector decide ser más enérgico, así que la levanta suavemente en sus brazos y la lleva hasta la cama.
El movimiento de él es tan ágil e inesperado que Ava apenas tiene tiempo de reaccionar. Ser cargada por Hector le provoca una sensación extraña, pero ella no dice absolutamente nada.
Ya en la cama, él la obliga a acostarse y, enseguida, acomoda la manta sobre su cuerpo, cubriendo sus hematomas expuestos.
—No intentes levantarte sola, ¿me oyes? —advierte. —Aunque no tienes fracturas, tu cuerpo está bastante debilitado. Si intentas levantarte sin ayuda, puedes sentirte mareada, perder el equilibrio y terminar lastimándote aún más.
Ava mira a Hector, sintiéndose un poco asustada por el tono de su voz estridente y autoritaria. Sin embargo, su mente aún está atrapada en lo que escuchó cuando se acercó a la puerta.
—Te escuché hablando con Doris y me levanté para saber por qué estaban tardando tanto —empieza, con la voz débil. —Cuando me acerqué, oí a Doris mencionar que, además de haber perdido la memoria, perdí un bebé. ¿Estaba embarazada? —La pregunta suena tan angustiante como la expresión que se forma en su rostro, que busca en los ojos de Hector alguna confirmación o negación.
Sabiendo que no tendría cómo escapar de esa respuesta, Hector decide decir la verdad, pero con el toque de sus mentiras.
—Es verdad —confirma. —Estabas esperando un hijo nuestro, pero en el accidente… —Hace una pausa, generando dramatismo. —En el accidente, te heriste gravemente y terminaste perdiendo a nuestro hijo.
La revelación deja a Ava en shock. Sus ojos se llenan de lágrimas y un dolor enorme invade su pecho. Por más que lo intentara, no lograba recordar nada, pero saber que estaba esperando un bebé y que lo había perdido la dejaba destrozada. Entonces, comienza a llorar descontroladamente.
Al verla llorar, Hector percibe que necesita hacer algo para consolarla o no conseguiría salir de ese cuarto tan rápido. Pensando en cómo debía comportarse ante aquello, decide acercarse y envolverla en sus brazos.
—Todo va a estar bien, ¿sí? —dice, con una voz más suave de lo normal. —Vamos a superar esto, estoy seguro.
Ava, ahora en los brazos de Hector, siente su aroma y, por un momento, eso la calma un poco. El perfume de él no le parece familiar, pero es reconfortante y la ayuda a suavizar el peso de las revelaciones.
—¿Qué más me pasó, Hector? ¡Dime! —indaga, aún presa entre sus brazos firmes.
—No vamos a hablar de eso —declara. —Necesitas descansar. Cuando estés mejor, hablaremos más.
—No puedo descansar —dice ella, abrazándolo con más fuerza. —No puedo, menos aún por no recordar nada.
El contacto con el cuerpo de Hector en ese momento era lo que más la reconfortaba. Era un peso intentar recordar algo y no tener memoria alguna, y eso la consumía como un fuego destructor. La única persona con la que podía contar en ese momento era él, y eso la dejaba aún más asustada por no saber nada sobre él.
—El médico ya está llegando, él va a hablar contigo y a aclarar todas tus dudas, no te preocupes por eso ahora.
Mientras abraza a Ava, Hector lanza una mirada inquisitiva a Doris, demostrando estar muy contrariado con aquella situación.
Cuando nota que Ava está más calmada, decide soltarse del abrazo y se aparta.
—Tengo que resolver algunas cosas, más tarde volveré a verte, ¿de acuerdo?
Soltando un suspiro contenido, Ava asiente y apoya la cabeza en la almohada.
Antes de salir del cuarto, Hector se acerca a Doris y habla:
—Cuida de ella —ordena. —Y a ver si controlas esa lengua larga tuya. No toleraré ningún error, ¿me oyes? —La última frase sale en un susurro amenazante que solo Doris logra escuchar.
—Puede dejarlo conmigo, señor. No cometeré ningún error más.
En cuanto sale del cuarto, Hector toma el celular para leer las últimas noticias.
«Las operaciones de búsqueda del cuerpo de la empresaria Ava Smith continúan con intensos esfuerzos. Ava Smith desapareció tras un grave accidente automovilístico ocurrido en la Cliffside Coastal Route. Según las investigaciones preliminares, Ava conducía a alta velocidad y perdió el control del vehículo, haciendo que el automóvil se precipitara por el barranco, directo al mar. Aunque el vehículo fue localizado, no fue posible encontrar el cuerpo de la víctima. Los especialistas involucrados en la búsqueda no descartan que, dada la presencia de vida marina activa en el área del accidente, es probable que el cuerpo haya sido consumido por peces. Las autoridades continúan investigando las circunstancias del accidente y monitoreando la región.»
Al terminar de leer la noticia, una sonrisa maléfica se forma en los labios de Hector.
—Excelente, espero que eso sacuda el mercado de acciones —murmura, mientras camina por el pasillo de su mansión.







