Ni en sus peores pesadillas Doris imaginó que sería confrontada de esa manera, aún más por una persona que ella consideraba una amenaza real. Sin embargo, lo que más la intrigaba era saber cómo Ava había llegado a aquella conclusión.
Aunque no quisiera demostrar ningún tipo de reacción, la acusación de Ava le causa una incomodidad que no logra disimular.
—¿De qué estás hablando? —pregunta, sintiendo que su voz sale temblorosa.
—¿Crees que no noté cómo miras a Hector cuando él no está mirando?
—