—¿Embarazada? ¿Y… de gemelos? —Hector pregunta, sorprendido. Él aún intenta procesar la noticia, como si el mundo a su alrededor hubiera desacelerado.
—Sí… —responde con recelo. —¿No te gustó saberlo?
—¡No es eso! —él se apresura a decir, con los ojos humedecidos. —¡Me encantó… Me encantó mucho! —Y la abraza con fuerza, sin poder contener las lágrimas. Ella se entrega al abrazo, llorando junto a él, sintiendo el peso de la emoción que los unía de nuevo.
—Estoy muy feliz, Ava… —susurra él, alejá