Algunas semanas después.
Ava está sentada detrás de su imponente escritorio en la oficina, hojeando documentos con atención, pero sin lograr absorber ni una sola línea. Su expresión es seria, el semblante concentrado, al menos a primera vista. Por dentro, sin embargo, una inquietud creciente la devora.
Incluso inmersa en pilas de informes y decisiones importantes, su mente insiste en divagar. Por más que intente mantener el enfoque y el control de la empresa, una pregunta resuena en su cabeza c