—¿Embarazada? —pregunta Ava, aún sorprendida.
—Sí, querida. Y las buenas noticias no terminan ahí. —Gira el monitor lentamente, señalando la imagen en blanco y negro. —Mire aquí —añade. —Son dos. Estás embarazada de gemelos, Ava.
La joven se lleva la mano a la boca, ya con los ojos llenándose de lágrimas.
—No lo puedo creer… —susurra, visiblemente emocionada.—Pero usted dijo que eso era prácticamente imposible.
—No, yo no dije eso. —Helena rebate, aún manteniendo el tono dulce.—De hecho, ni siq