Bip… Bip… Bip…
El sonido rítmico de los aparatos llena la habitación silenciosa. El monitor cardíaco parpadea en verde, constante, como si insistiera en recordar que, a pesar del estado crítico, Hector aún está allí. Acostado en la cama, permanece inconsciente desde el desmayo en la casa de sus suegros.
Su rostro está marcado por hematomas recientes; uno de ellos, aún fresco, delata el golpe certero de Ethan. El costado de la cabeza vendado revela el sangrado del impacto sufrido al caer al suel