Acostada sobre el pecho de Hector por segunda vez ese día, Ava se da cuenta de cuánto resistirse a ese hombre era más difícil de lo que imaginaba. Por más que intentara huir, por más que jurara mantener la distancia, bastaba estar cerca de él para que todo se desmoronara.
Hector era exactamente el tipo de hombre que ella siempre dijo que no quería, pero, en el fondo… era todo lo que siempre necesitó. Y, aunque no lo admitiera, le gustaba, con ese estilo medio brusco, medio cariñoso, que lo deso