Al salir del hospital, Hector toma el celular y comienza a llamar a Ava, pero ninguna de las llamadas es atendida. Cada tono sin respuesta aumenta aún más su preocupación.
Por un momento, considera ir hasta la casa de los padres de ella; tal vez fuera allí a donde ella habría ido. Entonces, decide dejar el orgullo de lado y conduce hasta allá.
Sin embargo, al acercarse a la calle donde vivían sus suegros, su celular suena. Mira la pantalla y ve el nombre de Doris.
—¿Qué pasó, Doris? —pregunta,