Casi al final de la jornada, Hector permanece solo en su despacho, revisando los currículums de posibles candidatas para reemplazar a Priscila. Analiza cada perfil con atención, leyendo con calma las cualificaciones, intentando mantener el enfoque a pesar del torbellino del día.
Entre tantos, uno en especial llama su atención.
Es de una mujer de 41 años, con amplia experiencia administrativa, trayectoria en grandes empresas y excelentes referencias. El tono profesional del documento, junto con