El silencio dentro de la habitación era insoportable.
La pantalla del televisor finalmente se apagó dejando únicamente estática.
Pero el daño ya estaba hecho.
Samuel había vuelto a romper algo entre ellos.
Adrián seguía inmóvil.
Con la respiración pesada.
Los ojos perdidos en algún lugar entre el pasado y el presente.
Y Emilia sentía el corazón despedazarse lentamente.
Porque podía verlo luchando consigo mismo.
Luchando por no desconfiar de ella.
Pero también luchando contra todas las coinciden