Inmediatamente, Ethan se alejó de Rafaela al ver que su padre, Adam Smith, acababa de entrar por la puerta.
—¿Estoy interrumpiendo algo? —preguntó Adam, al notar la cercanía entre ambos.
—No, claro que no —respondió serio. —Aun así, no me gusta que entren a mi despacho sin llamar.
—Quería avisar, pero no encontré a tu secretaria en su lugar correspondiente —el hombre miró a Rafaela con una expresión altiva, haciendo que aquella frase fuera interpretada de otra manera.
—Buenos días, señor —lo sa