83. Despedida
—¿Elena?
Bañada en lágrimas, enrojecida por la falsedad de las palabras y sintiendo cómo su corazón se retuerce en mil pedazos, Elena está frente a frente a la puerta de Cristina en su hogar, al otro lado de la ciudad.
No aceptó que Tito o Billy la llevaran a ninguna parte. tan sólo exigió por llamada a Orlando que le mandara a ese hombre documentos del divorcio y no lo dejó ni responder.
Colgó, furiosa. Y desapareció de la casa, jurando nunca más volver.
Manejó por si sola mientras apretaba l