39. Una carta
Sofía Martínez
Habían transcurrido ya dos semanas desde la partida de Diego. Su ausencia pesaba en el aire como un suspiro contenido. Durante ese tiempo me encargué, con una entereza que no sabía que poseía, de recoger sus pertenencias de su departamento en el que una vez compartimos tantas sonrisas y promesas no dichas. Poco antes de emprender este viaje, presenté mi renuncia oficial en el hospital. Era necesario cerrar capítulos, poner en orden los hilos sueltos de una historia que, au