18. Nunca dejes de sonreír
Sofía Martínez :
El tiempo no había sido un obstáculo, no había sido un verdugo. No con él.
Rayan y yo salimos del aeropuerto, aunque su equipaje se reducía a una simple mochila, mi corazón se negaba a pensar en despedidas. Solo quería vivir el momento, saborear la dicha efímera de tenerlo junto a mí.
No había explicaciones pendientes, ni reproches guardados. Entre nosotros, el tiempo era relativo, irrelevante.
Su mano tomó la mía con la misma certeza de siempre, como si nunca me hubiera sol