+
¡Aburrida!
Llevo horas y horas esperando que mi hermana escoja el bendito vestido, no es que me esté quejando, solo que una parte de mí desea estar en la empresa esperando aquel hombre para que me diga de una vez por todas que no soy la chica que esperaba tener.
Las imágenes de lo que habíamos hecho ayer no dejan de torturarme.
—¿Pensando en él? —me sobresalto al ver a mi hermana a unos centímetros de mi rostro—, cuéntame.
No… Esto es lo que no quería, ahora seré la burla de mi hermana. ¡Aho