Alex… Alex… Alex…
¿Qué? ¿Por qué no puedo respirar?
No… No… No… Puedo… Respirar.
Mis oídos pitan, mi corazón está a punto de salirse, mis manos tiemblan, mi tráquea parece haberse cerrado por completo y lucho por llevar el aire a mis pulmones, pero… Dios, qué es lo que tengo.
Estoy viendo a Alex e intento pedirle ayuda, pero no puedo.
La mirada se me nubla por las lágrimas que me invaden.
¡Ayuda!
Mis extremidades pesan, mis brazos se han entumecido y el frío recorre cada centímetro de mi cuerpo