Le confiaba su vida.
—No estoy cubierta —entró en pánico Flor buscando algo que ponerse.
—Estoy completamente desnudo, Flor —refunfuñó Draco, poniéndose de pie poniendo los ojos en blanco mientras agarraba los boxers que llevaba puestos.
Flor juntó toda la ropa antes de empujarla debajo de la cama y Draco la miró estupefacto.
—¿Qué debo hacer? ¿Qué debo hacer? —Flor susurró cojeando como un juguete roto que perdió su funcionamiento.
—¡Arriba! —los pequeños golpes en la puerta continuaron.
—¡Oh Dios! —ella jade