El cuchillo alcanzó su muslo. Riso estuvo a punto de caer, pero Flor inmediatamente lo atrapó en sus brazos. Ella instantáneamente se puso de pie. Con un brazo alrededor de Riso sosteniéndolo contra su pecho, miro con furia a Celeste, quien se acercaba a ella con una sonrisa siniestra en los labios.
—Vaya. Vaya. Increíble, debo decir —reflexionó.
Flor no se inmutó y tomo el cuchillo de la pierna de un solo tirón y este gimió. Sabía que el cuchillo tenía esencia de belladona en su filo, era lo