Capítulo 27 — Dos mundos enfrentados
La noche caía lentamente sobre la casa de la manada, tiñendo de rojo y oro los jardines y los ventanales de la gran sala. Daren permanecía de pie, con los hombros rectos y la mandíbula tensa, mientras observaba el territorio que le pertenecía desde el balcón. La ausencia de Lyra seguía pesándole, era un vacío que ninguna presencia podía llenar. Selene, siempre a su lado, intentaba disimular la impaciencia y la incertidumbre detrás de una sonrisa elegante, pe