Capítulo 71.
—No, — declara Randolf al mismo tiempo que la levanta tomándola por los hombros para tenerla a solo unos cuantos centímetros.
— Escucha bien… Tú, maravillosa hembra, maravillosa guerrera, maravillosa reina, — le susurra a Alena al mismo tiempo que comienza a besar sus labios haciendo que ella se humedezca por completo de manera insistente. — Te encargas de la fertilidad de mi territorio y yo me encargaré de mantener fuerte a cada uno de los guerreros para que luchen por su linaje.
Alena sonríe.