Capítulo 61.
En el instante en que la rubia toca el suelo y siente que puede comenzar a correr la recorre el sentimiento de placer y una sensación de libertad.
“Bola de estúpidos, hasta creen que voy a meterme en medio de tierras extrañas solo por los caprichos de esa tipa” piensa satisfecha.
Aunque al levantar la mirada, decenas de guerreros se encuentran rodeándola de manera contundente.
— No puede rechazar una orden directa de parte de la Luna de la manada — dice uno de ellos con todo el respeto. — Usted,