Capítulo 62.
Alena inhala de manera profunda y nerviosa al mismo tiempo que sabe perfectamente que en el vivero, ese lugar cálido y protegido que se había mantenido siempre de manera escondida y resguardada.
Ahora estaba lleno de mujeres embarazadas, desde las que lo acaban de descubrir hasta con enormes panzas a punto de reventar.
La Luna había elegido para ese momento un vestido con escote corazón pegado a su cuerpo sencillo en tono bronce, perfecto para marcar la complejidad y la fertilidad de la Madre T